domingo 5 de diciembre de 2010

"Jugué uno de los mejores partidos de mi vida"

Bartolome Castagnola y su alegría por La Dolfina -
Cuatro personalidades, cuatro historias, cuatro estados de ánimo que se dejaban ver después de la victoria de La Dolfina ante Pilará. De la efervescencia de Bartolomé Castagnola, a la mansedumbre de Lucas Monteverde, con pasadas por la alegría de David Stirling por llegar a su primera final en Palermo y por un Adolfo Cambiaso más analítico que de costumbre, y eso que ya es una característica innata en su forma de ser. 
Diez minutos después de finalizado el partido, con el puño en alto ante para retribuir los gritos de sus hinchas, como había hecho apenas finalizado el cotejo, Castagnola habló. Y mucho: "Jugué uno de los mejores partidos de mi vida. Este podía ser mi último partido en La Dolfina, al igual que el de Lucas (Monteverde), y tengo un orgullo enorme por cómo respondimos. Llegamos a las últimas seis finales y de cinco títulos, ganamos cuatro. Hay que ver si los que vienen pueden lograr algo así. Hoy lo siento de manera especial por él y por mí. Volvimos por amor propio. Estoy feliz".
-Parecería una descarga de tu parte, como si lo que decís es para valorarte ante el sentimiento de estar eclipsado por Adolfito tantos años. 
-Nunca estuve eclipsado por Cambiaso. Siempre lo ayudé a hacer el juego del equipo y cuando él no podía agarrar la bocha, la tomaba yo. El que está eclipsado no juega al polo. 
Sobre frases que marcaron la jornada, Stirling dejó una más: "Al fin el perro cazó una mosca". Y ante la pregunta, rearmó la idea. "¡Al fin Pelón cazó una mosca!" Contento por sentir que esta vez había respondido, el uruguayo agregó: "Me vi mejor. Y el equipo tuvo un comienzo impresionante. No les dimos chances". 
Difícilmente Lucas Monteverde altere su parsimonia habitual, la que contrasta con la imagen de su esposa, Loly López, que confesó que vive el partido de manera "desorbitada". Pero Lucas, calmo, afirmó: "Estamos de vuelta. No sabíamos si este año el equipo iba a aparecer, y apareció. Y en la final puede pasar cualquier cosa". 
A Adolfo Cambiaso se lo percibía con el rostro algo más relajado. "Se jugó mejor. Yo tiré bien los penales", arrancó. "Nos faltaba jugar bien juntos. Es un logro muy grande", continuó. "Lolo levantó su rendimiento, Pelón también. Yo quería mejorar el polo del equipo", concluyó. 
Si La Dolfina perdía, hubiese sido el último partido con esta alineación. Ahora queda una más: la final. Y hay cuatro estados de ánimo cambiados. 

Es humano y hasta le pifia a la bocha.... 

Un hecho insólito se vio en el comienzo del quinto chukker. La Dolfina tenía un penal de 30 yardas en su favor, sobre el arco de Avenida del Libertador. Adolfo Cambiaso, encima de Cautiva, iba en el galope rumbo a la bocha. Pero por el movimiento de la yegua, el hombre del caso celeste y blanco... le pifió a la bocha, una situación que no se vio en la última década en el Abierto de Palermo.