DOS A UNO. NERO LE GANA LA POSICIÓN A GONZALO PIERES (H), QUE RECLAMA LA FALTA. STIRLING ESTÁ ATENTO A LA ACCIÓN.
Spook aceleró cerca de las tribunas de Dorrego. Faltaban algo menos
de 90 segundos para el final del séptimo chukker y en el marcador
mandaba La Dolfina por siete goles de diferencia. Arriba de Spook, pura
velocidad, Pablo MacDonough le apuntó a los mimbres de la avenida del
Libertador y con un toque suave estableció su segundo gol de la tarde,
el 16° de su equipo. Ahí, en ese preciso momento, se terminó la final.
Quedaba todavía un período y fracción -algo más de ocho minutos de
juego- pero después de esa larga corrida la corona del Campeonato
Argentino Abierto de polo, el torneo más importante del mundo, pasó a
tener un nuevo dueño frente a esos 15 mil espectadores que reventaron
Palermo. Lo supo Adolfo Cambiaso, que al entrar a disputar el último
capítulo se permitió saludar a su tribuna. Y lo supo todo el mundo, en
realidad.
La Dolfina, esa creación del propio Cambiaso para el
siglo XXI, lograba de esa manera su sexto título en 11 finales. La
Dolfina, ese equipo liderado por Cambiaso que para esta temporada sumó a
dos monstruos como MacDonough y Juan Martín Nero para que su
máxima figura cediera protagonismo -nunca brillo- y el conjunto se
ganara el rótulo de Dream Team, conseguía así una victoria
aplastante. Desde los números (el resultado final fue 16 a 10), pero,
sobre todo, desde el polo mismo.
No fue una demostración sublime
la de La Dolfina a lo largo de la final. Sin embargo, el talento de sus
cuatro hombres y la mala tarde de Ellerstina -por momentos sus
integrantes no pudieron dar dos pases seguidos- fue un combo tremendo
que derivó en una victoria que fue madurando incluso desde el mismo
primer chukker, cuando el campeón empezó a desperdiciar una tras otra
inmejorables oportunidades (en la primera mitad del partido se
contabilizaron nada menos que siete en forma consecutiva) para
convertir.
En el tablero apareció el 2-2 tras el primer parcial,
pero en la cancha la diferencia se hizo amplia desde el inicio de cada
jugada. Ya en los throw ins La Dolfina estableció la distancia, ganando
casi el 70 por ciento de los mismos. Entonces, mientras a uno todo se le
hizo muy sencillo, al otro se le complicó de entrada. Bien controlado
Facundo Pieres por un Nero extraordinario, Ellerstina se quedó sin su
jugador-estrella. Y La Dolfina, a partir de ello, se hizo implacable.
Infiltrado
y todo por una molestia muscular en la parte baja de su espalda,
Cambiaso aportó su capacidad goleadora y su genio apareció por momentos
para desnivelar; Stirling se cansó de correr rivales y de cortar el
circuito en el mediocampo rival; MacDonough fue la alternativa de
Cambiaso cuando el delantero se tomó un respiro y, como a lo largo de la
temporada, aportó su taqueo fino y virtuoso; y Nero... Nero la rompió
en una actuación consagratoria. Porque no solamente le ganó el duelo a
Facundo Pieres sino que fue clave para que Ellerstina recién marcara su
primer gol de jugada ¡a los 50 segundos del quinto chukker! La Dolfina
es el campeón y recuperó su lugar de mejor equipo del mundo. Ahora habrá
que esperar solamente a que al uruguayo Stirling lo suban a 10 goles de
handicap para alcanzar la mítica suma de 40. Después, el equipo de
Cañuelas parece tenerlo todo: cuatro jugadores brillantes, una
organización que cada año se consolida más, sueños de grandeza y
capacidad para superar a todos y cada uno de sus adversarios con una
amplitud que, en Palermo 2012, fue demasiado evidente.
La Dolfina es el campeón y pese a que sus protagonistas jamás quisieron hablar de Dream Team, los hechos terminaron por enterrar cualquier tipo de interrogante. La
Dolfina es un verdadero Equipo de los Sueños. Y desde este 9 de
diciembre de 2012 es, como una consecuencia de ello, un campeón soñado.





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