Tras el Abierto de Palermo que ganó la Dolfina, Por Carlos Beer brinda su análisis sobre lo que vendrá.
Tal como pasa en la vida de los hombres, son momentos de cambios en
el polo. Y los cambios implican procesos, tiempos de elaboración hasta
poder analizar los resultados del camino recorrido. Mientras, hay que
recorrerlo de la mejor manera posible.
Tres temas centrales se sientan en la mesa de fin de año de
este deporte. Como nunca ocurrió antes, el mercado de pases de la
Triple Corona arde, algo paradójico si se piensa que es el juego
colectivo con menos hombres por equipo. El armado de los cuartetos va de
la mano de otra disyuntiva: ampliar o mantener la cantidad de conjuntos
para el año que viene. Todas estas especulaciones conllevan a otro
análisis respecto de la realidad deportiva, que trocó de tener varios
equipos fuertes a esta dualidad de poderosos y, tal vez, hasta
redefinida como la de un equipo superlativo -La Dolfina- muy por encima
del resto.
Primer planteo: ¿es antiproductivo estos movimientos de
jugadores? Vale revisar el pasado: no se trata de una novedad, lo
novedoso es la cantidad. Son épocas de sponsors, de equipos que pagan a
jugadores que contratan y hasta de patrones que habitan -e intentaron
hacerlo- la Triple Corona. Entonces, la primera lectura es que se trata
de una revalorización del polista. Palermo es la máxima competencia
mundial y los jugadores no reciben ningún pago por premios ni por
contrato con clubes -hasta ahora- como sucede en otros deportes. La
mayor fuente de sus ingresos se relaciona con su trabajo en el exterior.
No estaría mal que la competencia con la que sueñan todo el año los
retribuya de algún modo. Estamos en 2011, la era amateur ha quedado
atrás.
En la lista de temas que quedaron enterrados se puede
realizar otra mirada para atrás y repasar como, paulatinamente, Palermo
fue ampliando la cantidad de participantes. Si se pasa de ocho a diez
equipos como piden muchos jugadores, de ninguna manera puede esperarse
que los dos últimos cuartetos den pelea en 2012. Serán goleados. Pero sí
se puede esperar que el nivel crezca en dos o tres años. Alegría y
Chapa Uno, de muy buenas actuaciones en 2011, fueron formaciones que
galoparon un tiempo hasta llegar a poder pelear mano a mano con otros.
Ampliar el cupo es poder pensar un 2014 con Facundo Sola, Diego
Cavanagh, Lucas James, Juan Agustín García Grossi y Agustín Nero (por
citar algunos), maduros como jugadores.
El último punto es la superioridad manifiesta de La Dolfina
en 2011 y que podría ser mayor en el futuro. Ellerstina incorporó a un
jugador -Mariano Aguerre- y, más allá de su calidad indiscutida, la
búsqueda se basó en aspectos familiares antes que deportivos, como lo es
la necesidad de tener un back. Es reconocer que se ha quedado muy
debajo del rival del clásico moderno. Bueno o malo, productivo o
improductivo, es otro signo de estos tiempos que corren. Soplan vientos
de cambio en el polo. Que soplen.




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