sábado 17 de diciembre de 2011

Soplan vientos de cambio en el polo

Tras el Abierto de Palermo que ganó la Dolfina, Por Carlos Beer brinda su análisis sobre lo que vendrá.

Tal como pasa en la vida de los hombres, son momentos de cambios en el polo. Y los cambios implican procesos, tiempos de elaboración hasta poder analizar los resultados del camino recorrido. Mientras, hay que recorrerlo de la mejor manera posible. 
Tres temas centrales se sientan en la mesa de fin de año de este deporte. Como nunca ocurrió antes, el mercado de pases de la Triple Corona arde, algo paradójico si se piensa que es el juego colectivo con menos hombres por equipo. El armado de los cuartetos va de la mano de otra disyuntiva: ampliar o mantener la cantidad de conjuntos para el año que viene. Todas estas especulaciones conllevan a otro análisis respecto de la realidad deportiva, que trocó de tener varios equipos fuertes a esta dualidad de poderosos y, tal vez, hasta redefinida como la de un equipo superlativo -La Dolfina- muy por encima del resto. 
Primer planteo: ¿es antiproductivo estos movimientos de jugadores? Vale revisar el pasado: no se trata de una novedad, lo novedoso es la cantidad. Son épocas de sponsors, de equipos que pagan a jugadores que contratan y hasta de patrones que habitan -e intentaron hacerlo- la Triple Corona. Entonces, la primera lectura es que se trata de una revalorización del polista. Palermo es la máxima competencia mundial y los jugadores no reciben ningún pago por premios ni por contrato con clubes -hasta ahora- como sucede en otros deportes. La mayor fuente de sus ingresos se relaciona con su trabajo en el exterior. No estaría mal que la competencia con la que sueñan todo el año los retribuya de algún modo. Estamos en 2011, la era amateur ha quedado atrás. 
En la lista de temas que quedaron enterrados se puede realizar otra mirada para atrás y repasar como, paulatinamente, Palermo fue ampliando la cantidad de participantes. Si se pasa de ocho a diez equipos como piden muchos jugadores, de ninguna manera puede esperarse que los dos últimos cuartetos den pelea en 2012. Serán goleados. Pero sí se puede esperar que el nivel crezca en dos o tres años. Alegría y Chapa Uno, de muy buenas actuaciones en 2011, fueron formaciones que galoparon un tiempo hasta llegar a poder pelear mano a mano con otros. Ampliar el cupo es poder pensar un 2014 con Facundo Sola, Diego Cavanagh, Lucas James, Juan Agustín García Grossi y Agustín Nero (por citar algunos), maduros como jugadores. 
El último punto es la superioridad manifiesta de La Dolfina en 2011 y que podría ser mayor en el futuro. Ellerstina incorporó a un jugador -Mariano Aguerre- y, más allá de su calidad indiscutida, la búsqueda se basó en aspectos familiares antes que deportivos, como lo es la necesidad de tener un back. Es reconocer que se ha quedado muy debajo del rival del clásico moderno. Bueno o malo, productivo o improductivo, es otro signo de estos tiempos que corren. Soplan vientos de cambio en el polo. Que soplen.